La verdadera historia del Hombre Lobo

La verdadera historia del Hombre Lobo

La verdadera historia de los hombre lobo. Fue castigado por hacer sacrificios humanos y comer su carne.

¿La historia del hombre lobo es un mito o una realidad? Todo indica que es una leyenda, pero hay quienes aseguran haberlo visto. Lo cierto es que real o imaginación, igual causa gran temor.

Índice

    La verdadera historia del hombre lobo

    El origen de esta leyenda del hombre lobo se puede rastrear hasta la Grecia clásica, donde vivía Licaón, el rey de Arcadia hijo de Pelasgo y de Melibea, quien fue un rey sabio, culto y una persona religiosa, muy querido por su pueblo ya que los había sacado de las más pobres y salvajes condiciones en las que estaban viviendo hasta entonces. Fundó la ciudad de Licosura, una de las más antiguas de Grecia, y en ella erigió un altar al Dios Zeus.

    No obstante, parece que él mismo no cambió y continúo siendo un salvaje, llevado por su apasionada religiosidad sacrificaban seres humanos en el santuario que había construido intentando agradar a los dioses, e incluso asesinaba a todo aquel extranjero que llegara a su reino, violando así la sagrada ley greca de la bendita hospitalidad.

    Al enterarse, el Dios Zeus quiso comprobar los rumores y se disfrazó de un peregrino para darle una visita a Licaón. El rey al verlo estuvo tentado de matar a su invitado, sin embargo, sus súbditos alertados por algunas señales divinas, le avisaron a tiempo de que se trataba de una trampa por lo que lo invitó a participar de un lujoso banquete.

    Todo marchaba en orden, sin embargo, el rey no se pudo resistir a jugarle una horrible broma al dios, a lo que ordenó le sirvieran la carne de un niño. Zeus claramente se dio cuenta de lo que había hecho, encolerizado quemó el palacio que había sido testigo de tanta crueldad, y condenó a Licaón a convertirse en lobo, así como también a todos sus descendientes. 

    El hombre lobo sacrificaba humanos

    El dios Zeus, nuevamente al enterarse de los crímenes que cometían, se hizo pasar por un mendigo quien pidió hospitalidad con los licaónidas. Quienes en grupo asesinaron a su hermano mayor Níctimo para cocinarlo, mezclando sus entrañas con las de algunos animales y sirviéndose a Zeus. El dios lo volvió a descubrir, convirtiendo a todos los licaónidas en lobos, expulsandolos de la ciudad para siempre, y revivió a Nictimo, quien heredó el trono de Arcadia. 

    No obstante, a algunos arcadios no les importó la maldición impuesta a su rey y continuaron sacrificando humanos en su altar anualmente. Cuando esto sucedía cada uno de los presentes se convertía en lobo después de probar la carne de los cadáveres humanos. 

    La transformación de hombre lobo podría revertirse, si durante nueve años no consumían más carne humana podían volver a recuperar su forma original, pero si durante ese plazo contravenian la norma estaban condenados a aullar y vagar como lobos el vasto de su existencia. 

    convertir hombre lobo

    Así surgió la leyenda del hombre lobo

    Con el rey Licaón empezaron las historias de hombres lobos, años más adelante, los casos fueron incrementando y ya para la Edad Media se volvieron más populares. Esto motivó a la Iglesia Católica y su inquisición a realizar una cruzada contra cualquier fuerza que pudiera ser fuente de maldad.

    La iglesia católica sentenciaba a muchas personas culpadas de ser hombres lobos, y a otras que pudieron haber sido inocentes. Se creó una situación de temor que se agravio más durante los años 1580, más de 30,000 casos de denuncias de ataques o avistamientos de hombres lobos. 

    A partir de ese momento, las maldiciones de los hombres lobo parece que se multiplicaron, ya que las historias eran tantas y la gente realmente tenía fe en su existencia y el temor les hacía no atreverse a salir de noche al bosque.

    Puedes visitar nuestro Blog de misterios, allí puedes encontrar más historias reales alucinantes sobre Casos sin Resolver.

    Déjame un comentario

    Usamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia.