Rasputín, el monje loco y el rey de sexualidad

Rasputín, el monje loco y el rey de sexualidad

Grigori Yefimovich, mejor conocido como Rasputín, nació en 1869 y falleció el 30 de diciembre de 1916, a la edad de 47 años de edad.

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    Rasputín, el monje loco y el rey de sexualidad

    Se cree que Rasputín era un apodo que significaba disoluto. Vivió sus primeros años en su aldea de nacimiento, en Pokróvskoye (Siberia). Desde pequeño Rasputín se ganó el calificativo de niño raro.

    Rasputin de niño, tenía muchos tics y era muy nervioso, siempre tenía que hacer siempre algo con las manos. Ya entonces era conocido por sus profecías o visiones.

    Con Rasputín era imposible saber qué es verdad, y qué es mentira. Cuenta la leyenda que, siendo un niño, se contagió de unas fiebres que lo hacían delirar.

    Se había producido un robo de caballos en la aldea y, sin que nadie supiera cómo se había enterado, saltó de la cama y se lanzó encima de un vecino, gritando “¡Este es el ladrón! ¡Este es el ladrón!”. En efecto, después se demostró que había robado el caballo,

    Los expertos creen que sufría algún trastorno mental que le impedía centrarse en una sola cosa. Cuando era adulto y no encontraba trabajo estable, se entregó a la bebida y participó en un robo de caballos.

    Curiosamente sus compinches fueron desterrados de Siberia, y Rasputín fue el único que no fue condenado.

    El monje de las orgías

    En 1887 Rasputín se casó con Praskovia Fiódorovna Dubrovina, con la que tuvo cinco hijos, aunque dos murieron a edad muy temprana.

    Apenas cinco años después lo abandonó todo, e ingresó en un monasterio. Las malas lenguas dicen que estaba involucrado en la muerte de un niño, pero no se pudo demostrar.

    Poco después Rasputín ingresó en una secta prohibida por la Iglesia Ortodoxa llamada los Flagelantes, en donde creían que la Fe se alcanzaba con el dolor: organizaban orgías, y Rasputín era uno de sus más fieles participantes. Ahí nació la leyenda sexual que afinma que se acostó con buena parte de la nobleza rusa, y su miembro excesivamente desarrollado se hizo famoso en el país. Hoy se expone conservado en formol en un museo erótico de Rusia. Pues, ene l momento de su asesinato, sus captores (aristócratas) cortaron su pene como símbolo de triunfo y quemaron su cuerpo.

    Hoy se exhibe el pene de Rasputín en el Museo de San Petersburgo,  cuál es el punto de atracción turística. Se dice que tiene poderes mágicos como el de curar la impotencia de los hombres con solo mirarlo por una vez.

    A Rasputín se le atribuye la frase: “Como más grandes sean los pecados más le satisface a Dios perdonarlos”, que usaba tras alguna de sus orgías.

    Pero todo cambió cuando conoció a un ermitaño que le ayudó a dejar la bebida y a no comer carne. Rasputín regresó a casa transformado en un monje mistico, que iba a convertirse en el principal consejero del Zar de Rusia.

    Rasputin con la nobleza rusa

    La cura para la hemofilia

    Las dotes de sanador de Rasputín llegaron a los oídos de la zarina Alejandra de Rusia, que en 1905 lo llamó a la corte para ayudar a su hijo y heredero al trono, Alexéi Nikoláievich, que padecía hemofilia. Rasputín asombró a todos curando temporalmente al hijo de zar con métodos que nadie podía explicar, mediante una especie de hipnosis. Se convirtió en su médico personal y cautivó completamente a la zarina.

    La influencia de Rasputín era tan grande que se dice que todas las decisiones del zar Nicolás ll eran revisadas por el propio Rasputín. Durante la Primera Guerra Mundial sus enemigos lo acusaron de ser un espía alemán e influir en la zarina, de ascendencia alemana, lo que contribuyó a la caída del régimen zarista en Rusia.

    El asesinato de Rasputín

    Como es lógico, a muchos duques, condes, y otros miembros de la corte rusa no les gustaba que un místico pueblerino tuviera semejante influencia en el zar y la zarina de Rusia, no iban a permitir eso por mucho tiempo.

    El principe Félix Yusúpov, quien era bisexual  y luego de que Rasputín lo rechazara a a tener relaciones más con él, con ayuda de varios miembros de la nobleza rusa, organizó su asesinato.

    Investigaciones en la actualidad  indican que también estuvo implicado el Servicio Secreto Británico. Lo llamaron al palacio de Yusúpov con la excusa de que su esposa Irina quería conocerle.

    Rasputín se presentó y fue atendido en un sótano mientras esperaban la llegada de la princesa, que ni siquiera estaba en Rusia. Le invitaron bollos y vino envenenados con cianuro.

    Pese a que los bollos tenían cianuro como para matar a un elefante, Rasputín no se inmutó. Según un libro publicado por el propio príncipe Yusúpov, que era escritor, le sirvieron dos vasos de vino llenos de cianuro y, lejos de sentirse mal, Rasputín cogió una guitarra y comenzó a cantar.

    Palacio Yusupov, lugar donde fue asesinado Rasputín

    Palacio Yusupov, lugar donde fue asesinado Rasputín

    El príncipe salió nervioso de la sala, pensando que Rasputín era inmortal. ¿Qué pasó con el cianuro? Posiblemente estaba en mal estado, o el azúcar de los bollos y el vino disminuyó su efecto.

    Haciendo un paréntesis, los yoguis y hombres místicos, que han alcanzado cierto grado de consciencia superior, pueden manipular su cuerpo a voluntad. Es decir, ha visto casos de yoguis que toman veneno, pero ordenan a su cuerpo a que no toquen el veneno y sea expulsado por la orina.

    Otras versiones dicen que el propio Rasputín llevaba un antídoto, o se había vuelto inmune tomando pequeñas cantidades durante años, pero son poco creíbles.

    Otro de los conspiradores Purishkévich, convenció al príncipe para que lo dispararse por la espalda. Así lo hizo. Le disparó varias veces, supuestamente una en pleno corazón. Cuando se acercó a comprobar si había muerto, Rasputín se abalanzó sobre él, y lo  maldijo. Purishkévich lo acribilló a balazos, pero Rasputín no caía.

    Salió huyendo hasta que otro disparo lo alcanzó en el hombro. Después lo remataron con un tiro en la cabeza. Lo ataron con cadenas y lo tiraron al río Neva, donde apareció días después, congelado.

    La autopsia concluyó que no había muerto por el cianuro o las balas. Había muerto ahogado en el río, el 30 de diciembre de 1916. Rasputín fue enterrado junto al palacio, pero unos años después lo desenterraron y quemaron su cadáver en un bosque.

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